domingo, 15 de enero de 2012

Sumergidos en la telebasura

“Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro”. Esta frase, dicha por Groucho Marx, toma cada vez más fuerza viendo el contexto en el que se encuadra la televisión actual y su programación. Y es que este medio de comunicación ha ido perdiendo valores fundamentales y ha ido tomando como rutina la llamada “telebasura”, ese mundo en el que todo vale y no existe respeto alguno hacia las demás personas. Quizá esa falta de cualidades y valores y ese modo de hacer que la televisión se convierta en un circo mediático sea lo que atraiga a los espectadores y por eso resulta difícil no encontrar programas de estos en algún canal, ya que está comprobado que son los que más audiencia registran al día, en comparación con otros programas más educativos e informativos. Esto se debe, en gran parte, a que la gente cuando enciende la televisión después del trabajo o cuando tiene un rato libre solo busca evadirse de problemas y entretenerse de manera sencilla y rápida.

En España, la telebasura ocupa el 51% de la programación. Es un porcentaje demasiado alto, que engloba reality shows en los que está todo pactado, informativos que hacen pública su propia opinión, programas que hacen uso de un lenguaje vulgar, anuncios que nos bombardean con su excesiva publicidad, programas emitidos a cualquier hora del día poco adecuados para los niños, en los que se hace un abuso extremo de la violencia, el escándalo, el sexo y en los que se hacen juicios paralelos a quienes pertenecen a ese mundo televisivo en el que prima el sinsentido y la simpleza. Este tipo de programas se basan en sacar las intimidades de ciertos personajes públicos, ganar algún concurso, cuyos premios son fama o increíbles cantidades de dinero, o buscar enfrentamientos y polémicas que se convierten en un bucle en el que se gritan mutuamente y dejan de lado la palabra, la educación y el entendimiento. A pesar de todo esto, lo cierto es que a nadie le amarga un dulce y somos los primeros que buscamos este tipo de entretenimiento fácil y gratuito porque nos divierte. Hay gente que niega ver este tipo de programación y que solo ve canales de documentales que tratan sobre la migración de las aves, el modo de vida de los mamíferos más grandes de la Tierra o la fotosíntesis de las plantas carnívoras, pero no nos podemos engañar a nosotros mismos y tenemos que aceptar que en muchas casas es frecuente encontrarse la televisión encendida con algún programa telebasura que busca audiencia a través del morbo y el sensacionalismo.


Cristina Villanueva - ensayo

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