martes, 17 de enero de 2012

El final de la literatura

“Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro” Groucho Marx.

Esta es una de las frases que mejor representa el sentimiento de muchas personas al encender el televisor y encontrarse con programas que lo único que hacen es hacernos más estúpidos. Este tipo de televisión no nos aporta nada, no nos da conocimientos, ni nos educa y para la mayoría de las personas a las que les preguntes tampoco les entretiene.

Entonces es cuando surge la pregunta inevitable ¿cómo es posible que los programas de prensa rosa tienen las mayores audiencias de la televisión Española? ¿cómo los documentales son uno de los programas menos vistos? ¿Quién prefiere ver un programa de cotilleos un sábado o un domingo en lugar de ver una buena película?

De alguna forma los estudios realizados por las cadenas de televisión demuestran que la mayoría de la población prefiere esta “telebasura” antes que un programa literario o una película (por nombrar algunos géneros). Todas las encuestas de audiencia nos muestran que la gran mayoría prefiere este tipo de programas.

Personalmente el aumento de este género televisivo hace que cada vez prefiera los libros ante la televisión, cada vez que tengo un rato libre, pero el saber que una gran mayoría prefiere ver la televisión (incluso con los programas que encontramos hoy en día) me hace preguntarme ¿algún día, el consumo de literatura será tan pequeño que las editoriales se vean obligadas a cerrar y lo único que nos quede sea ver esos tediosos programas o lo conocido como “telerrealidad”? ¿las generaciones posteriores no podrán leer a los clásicos o ver las películas que marcaron una época? ¿estarán tan absortos en la televisión que ni siquiera se planteen coger un libro o una revista? ¿la profesión de escritor estará acabada, excepto para referirse a las personas que escriben los guiones de los programas mencionados?

También me pregunto si el buen cine también desaparecerá y todo lo que nos quedarán son comedias románticas, cuyo final conocemos a los 5 minutos de haberlas empezado.

¿Es posible que el mundo intelectual que conocemos, el que conocieron nuestros padres y abuelos desaparezca y que todo lo que nos quede sea un programa donde nos informan sobre la vida de la ex novia de algún famoso torero?

Pilar Ramón - Ensayo

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